En un trimestre completo sin asomarme a estas líneas han pasado por mi cabeza muchos pensamientos que me hubiera gustado compartir y que una vez más, mi falta de tiempo o ya no sé si de organización, han evitado que os haga partícipes de ellos.
Por otra parte, no es que haya perdido las ganas de escribir, todo lo contrario, o que os sea infieles porque sí que escribo, lo hago cada semana para mi otra media vida, esa de la que seguro alguien piensa que me tiene abducida y que es ese Club de baloncesto que mientras me llena me mata.
Os preguntaréis entonces qué ha ocurrido de extraordinario o importante para que por fin haya encontrado el momento de acercarme hasta este rincón, pues siento decepcionaros, pero no hay nada especial.
Ni siquiera soy original, pues para arrancarme a meter la llave en la cerradura del este blog y abrir su puerta, he tenido que leer un tuit que ha puesto palabras a mis sentimientos y que espero que a su propietario no le importe que transcriba.
"No me gusta pero cobro, me gusta pero no cobro, me llena pero cobro poco y con todo no puedo #dudasexistenciales"
Comparto la esencia aunque no los "cobros", a mí solo me pagan por lo que no me gusta, y tampoco es del todo cierto, porque sí me gustaba, pero ahora parece que todo estuviera patas arriba, que el capitán del barco hubiera perdido el rumbo, o tal vez sea que yo me mareo con el cambio de éste y no estoy sabiendo adaptarme a los nuevos aires y es lo que no me gusta.
El problema está en que la existencia del "me gusta" y "me llena", que son los que en estos momentos alimentan mis ilusiones, necesitan del "no me gusta pero cobro" mientras no llegue una santa primitiva que me libere de la hipoteca y me permita decirle al capitán que me paga: "ahí se queda usted con su nuevo rumbo, que yo me apeo del navío".
¿Y mientras tanto qué? Pues hasta que llegue el momento en que esa santa señorita se decida a tocar mi puerta, debería ir poniéndome las pilas y conseguir que el "no me gusta" deje de ser una losa cargada a mi espalda para así tener más tiempo para el "me gusta" y que el que le dedico al "me llena" no me agote hasta conseguir que me duerma por las esquinas.
Si alguien conoce alguna receta mágica, estaré encantada de usarla y comprobar su eficacia.