martes, 21 de agosto de 2012

Piel de luna

Me dirigía al metro tras una clase que ha resultado divertida, el profe debe estar orgulloso de la imaginación desplegada hoy por todos nosotros, pero mi única preocupación giraba en torno a los cascos del ipod que deseaba colocarme lo antes posible para que la música de Adele, a un volumen por el que regañaría a mis hijas, me abstrajera de cualquier tipo de pensamiento. Ya en el vagón, elijo asiento y me adapto a su incomodidad, dispuesta a cerrar los ojos y disfrutar de la música en todo el trayecto.

Comienzan a pasar las estaciones y al llegar a Goya abro los ojos para cerciorarme por dónde andamos. Entonces la veo entrar, es una chica de unos veinticinco, muy guapa, de piel tan blanca que me llama la atención cierto sonrosamiento en su cara.

Se sienta frente a mi y ya no puedo cerrar los ojos ni parar de observarla. Ella saca su móvil y comienza a leer, es evidente que repasa una conversación del WhatsApp y a sus ojos quieren asomarse de nuevo las lágrimas, ella las ahoga llevándose la mano libre a la boca, pero su ligero hipo la delata. De repente un amago de sonrisa. Bueno, la conversación no fue tan mala, algo bonito debió decirle. 

Guarda el móvil y se deja mecer por el tren, por sus ojos vuelve a pasar la conversación, otra vez las lágrimas quieren hacer acto de presencia. Llegamos a La Elipa y sin mucho empeño se prepara para salir. La veo alejarse hacia la salida con una extrema languidez.

Mi agotado cuerpo decide que ya es momento de cerrar de nuevo los ojos, pero mi alma se escapa justo antes de que se cierren las puertas y la acompaña para compartir su tristeza. ¿Qué te pasa piel de luna? Cuéntame y llora, ahora sin miedo, camino a casa, nadie te ve, nadie te preguntará.

"Última estación", dice la locución. Y mi alma regresa a mi cuerpo para sacarlo del vagón y traerme a casa. Adele no ha dejado de sonar y por el camino comienzo a escribir en mi cabeza.

viernes, 17 de agosto de 2012

¿Vida vacía? O no.....

Lo sé,soy una inconstante y siempre cuento lo mismo: mi tiempo; pero qué le vamos a hacer, luego resulto simpaticota ¿no? Además, en estos casi dos meses lo único que me apetecía escribir eran cosas tristes y tampoco iba a estar ahí dando la murga. Pero hoy estoy contenta, muy contenta, como cuando de repente encontráis en el armario, en pleno invierno, ese jersey de ochos, con cuello vuelto que os acoge y os mima ¡y que llevaba desaparecido dos años! Pues eso, que hoy, tras una nueva vuelta al armario, he encontrado a alguien que pensaba desaparecido de mi vida.

Y es que, al virar, la vida en ocasiones te ofrece nuevas perspectivas que siempre habían estado ahí pero a las que eras incapaz de enfrentarte. Y solo necesitas tu propio empujoncito para realizar tu transformación. Yo estoy en ello, una vez más, asumiendo que romper no es fácil pero cada día dándome más cuenta que la vida no se vacía. Ahora ya puedo decirlo en voz alta, ya no hay miedo de echarme atrás, he terminado una etapa en ese club de barrio de mis amores que tanto de ese tiempo me ha ocupado (que no robado), el que le tomaba en préstamo las palabras a este blog.

He barajado la posibilidad de traeros hasta aquí extractos de esas palabras en las que ha habido mucho de sentimiento, unas veces mejor escrito que otras, tal vez  me decida a hacerlo en algún momento. Aunque las podéis leer en la web hoy quiero dejaros aquí el final del final, éste llegó a los entrenadores pero no vio la luz en la red porque.... bueno, por lo que fuera en ese mes de junio. Pero es mío, y como mío creo que ha llegado el momento de compartirlo en este mi rincón, de manera que suponga el punto de inflexión necesario para empujarme hacia adelante.

".......... Y ahora sí, toca despedirse, y no puedo evitar hacerlo de la única forma posible que es dando las gracias, tendría que hacerlo a muchísimas personas, intentaré no olvidarme de nadie. Primero a Jesús Torres, por retarme hace cuatro años a embarcarme en esta aventura. A Javi Rodríguez, por mucho, pero especialmente por empujarme a elevar mi voz para todos vosotros cada semana. A todos los entradores que me habéis permitido colarme en vuestros correos electrónicos en estos años, sobre todo a los que no me habéis enviado a la papelera de reciclaje. A Eva Moyano, por no importarle que me inmiscuyese en la web con mi perorata semanal. Al “Presi”, por lo mucho que dice sin hablar. Al resto de mis compañeros en la Junta Directiva, por soportarme. A todos los que me habéis permitido ser una más en cada entorno. A los directores técnicos, no puedo olvidarme de Antonio Arteaga, que tanto me enseñó. Y a vosotros, jugadores y jugadoras de Distrito Olímpico, que me habéis hecho reír, saltar y llorar de alegría, que os habéis convertido en mi familia. GRACIAS y hasta siempre."

Pues hasta aquí he llegado hoy, dispuesta a seguir creciendo para todos vosotros.