Nunca me he caracterizado por tener mano izquierda, es más, en cierto modo me he vanagloriado de ello. He presumido de ser de ese tipo de personas a las que ves venir, a veces incluso antes de haber hecho intención de caminar. Y aunque, en ocasiones, he tenido intención de cambiar, de bajar el pistón, mi bravura siempre ganaba a la buena voluntad. Simplemente era Políticamente Incorrecta e incapaz de corregirme.
Pero de un tiempo a esta parte estoy notando cambios en mí. Y no es que sienta haber entrado en la tan manida crisis de los cuarenta y haya decidido rejuvenecer y ponerme estupenda cual veinteañera, o me haya vuelto una pendona desorejada blandiendo la bandera de divorciada, simplemente es que me sorprendo a mí misma actuando como jamás creí poder hacerlo: ¡he aprendido, puedo ser Políticamente Correcta!
La cuestión es cuándo, porqué, con quién.... No esperéis respuesta a ninguna de estas incógnitas, simplemente surge. La vida te va colocando en situaciones y ante ellas reaccionas y resulta que las situaciones se repiten en diversos momentos de tu vida y te das cuenta que tu reacción ya no es la misma que hace unos años. A esto hay quien lo llama madurez, yo no estoy tan segura de ello, tal vez, simplemente, nos adaptemos a lo que una gran parte supone que es lo correcto.
Pero realmente ¿qué es lo correcto?
No es correcto ir corriendo y saltar en un charco para mojar a los que esperan el autobús, pero hacerlo una vez en la vida debe ser tan divertido....
No es correcto saltarse una clase en el instituto, pero esos ratos intensos compartiendo risas jamás se repetirán.
No es correcto engordar el curriculum, pero si ello te abre las puertas de tu futuro y resulta que lo vales, a nadie le importará luego.
No es correcto robar, pero si lo haces para darle de comer a tu hijo hambriento, no debería estar penado.
Pero realmente ¿qué es lo correcto?
No es correcto ir corriendo y saltar en un charco para mojar a los que esperan el autobús, pero hacerlo una vez en la vida debe ser tan divertido....
No es correcto saltarse una clase en el instituto, pero esos ratos intensos compartiendo risas jamás se repetirán.
No es correcto engordar el curriculum, pero si ello te abre las puertas de tu futuro y resulta que lo vales, a nadie le importará luego.
No es correcto robar, pero si lo haces para darle de comer a tu hijo hambriento, no debería estar penado.
No es correcto tener un amante, pero si te inyecta la felicidad que te permite sobrevivir en una vida impuesta...
No es correcto pelar las gambas con las manos, ¡pero qué rico sabe chuparse luego los dedos....!!
No es correcto ser egoísta y actuar en consecuencia, pero si lo fuésemos más a menudo, seguro seríamos más felices y haríamos más felices a los que nos rodean.
Jamás sabremos qué es lo correcto, mucho menos si cada una de las decisiones que tomamos, de las actitudes que adoptamos lo son. Unas las sopesamos hasta volvernos locos, otras la adoptamos sin apenas pensarlo. Debemos aceptarlas porque las hemos tomado, las hemos adoptado y ya no tienen vuelta atrás, han marcado el inicio del resto del camino. El camino que he comenzado a recorrer y que solo me puede llevar a mi futuro.
P.d.: este post se encontraba a medio escribir entre los borradores del blog desde hace más de medio año, hoy un twit se ha encargado de terminar de darle vida. Gracias @Javirodespi.
Genial, Belén. Todas esas incorrecciones me parecen mejor que bien. Yo añadiría alguna más, pero, para empezar, creo que vas por buen camino deliciosamente incorrecto. Luis.
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