martes, 18 de septiembre de 2012

Nombres comunes

Existen nombres que parecen especiales hasta que dejan de serlo, el mío, por ejemplo. Durante mi vida no me había cruzado mas que con una compañera en el instituto y un par de chicas del pueblo que se llamaba como yo, eso me hacía sentir especial. Comencé mi vida laboral y ahí estaba la primera usurpadora de mi nombre, y digo usurpadora porque no quedó más remedio que añadirme la coletilla del María para distinguirnos. Esto duró un par de años, y durante otros veinte  volví a ser única, hasta que, de repente, hace poco tiempo, en comparación con el resto de mi vida, comenzaron a brotar Belenes a mi alrededor: una compañera de baloncesto de mi hija pequeña fue la primera en aparecer, para más tarde, una compañera de trabajo (en una oficina de nueve personas dos Belenes es mucho Belén), una cliente que además llevaba un apellido de cada una de nosotras...... y más. Pero si pienso el porcentaje que representa y lo comparo con el número de nombres comunes: bueno, seré pedante, pero me sigo sintiendo especial.

La  cosa se complica cuando parece que a un nombre se le ha pegado un apellido. Y te fijas cuando esa composición tiene relación contigo, porque parece que te persigue. Y entonces surge que un día te pasa un compañero una llamada diciéndote "te llama Pepito Pérez" y tu, que inmediatamente has pensado en la cerveza que te debe Pepito, saludas con un efusivo "¡no veas como me voy a poner cuando me cobre la apuesta del viernes!". Y, en ese momento, al otro lado del teléfono, te contestan "buenos días, soy Pepito Pérez, del departamento de seguridad, es por el aviso de avería que diste ayer...." y tu te hundes en la silla y das gracias de que no sea una videoconferencia.

Pero es que el Pepito Pérez es mucho más común de lo que pensabas, aunque tu Pepito Pérez no tenga nada de común. Y te lo encuentras en una asistencia telefónica, en una retransmisión deportiva, firmando un artículo sobre moda... Así  es que el día que te indican que el señor Pepito Pérez esperará tu visita en el taller, aunque evidentemente sabes que no es tu Pepito Pérez, como solo conoces al tuyo, al que te espera le pones una cara parecida. Hasta el instante en que te recibe el jefe de taller Pepito Pérez, que resulta ser alto, delgado, con pelo y traje, es decir, nada que ver con tu original. Y piensas, "¡ay mi pobre Pepito Pérez!"



  

3 comentarios:

  1. Deberías adoptar tu nombre artístico -SaSa- a todos los efectos. Es muy bueno. Y muy versátil (La Reina de SaSa, etc. Tiene algo de ruso (Sacha) y algo de portugués (Sá Carneiro, Sá de Miranda...)Con ese nombre tan fácil de logotipar, con perdón, lo tendrías fácil en el mundo de la canción, incluso en el la moda: "un diseño de SaSa" "una colección muy SaSa". En fin, tú misma.

    ResponderEliminar
  2. Aun no me habia dado por leerte pero hoy me dia .y estoy flipando madrina.tengo una prima, mi prima mayor como matuja torres, bueno ya quisiera marujita y yo sin saberlo.enhorabuena guapa.me gusta mucho.sigue escribiendo asi y yo intentare seguirte como se sigue a los artisrtas

    ResponderEliminar