domingo, 21 de octubre de 2012

Atrapada

A lo lejos escucho el ronronear de un despertador que no es el mío, tomo conciencia de que es sábado y me regodeo en la ausencia de prisa.

Ante la oscuridad de mi vagancia, comienzan a desfilar los sonidos de la mañana, ya hay vida en la casa: grifos que liberan el agua tras el descanso nocturno; microondas que marean el tazón de leche; armarios que se cierran con más brusquedad de la esperada... 

A través de las venas de los baños que ascienden sin  miedo hacia el tejado, la vida de mis vecinos de abajo también se descubre ante mis sentidos: "desayuna, cepíllate los dientes, papá quiero agua, pues cógela". El silencio da paso al estruendo que unos cristales producen al golpear el suelo, llanto y voces de un padre al que ya le apremia el tiempo para no llegar tarde a la hora de convocatoria de la joven promesa del fútbol.

La vida alrededor se ha vuelto a dormir y los ojos deciden despegarse para descubrir como aparece a través de la ventana el cuadro de nubes blandas y espesas que anuncian lluvia matutina. Me arrullo bajo la manta, dilatando cada segundo, disfrutando del placer de la propiedad de tu tiempo.

La intención de levantarme se ve anulada por el abrazo que se adapta a cada poro de mi espalda y que dulcifica el recuerdo de las pocas horas descansadas la noche anterior, mientras repaso las escenas de un reencuentro vivido que nos retorna a la normalidad olvidando un tiempo extraviado.

No se puede dilatar más el momento de levantarse, abandonar el cálido abrazo y dejar que el colchón de viscoelástica recupere, casi antes de que yo me ponga en pie, su plana forma. Le prometo volver junto a él esta misma noche y dejarle que vuelva a envolverme


2 comentarios:

  1. Qué delicia! ¡Qué bien te sienta esto de haberte liberado de tantos excesos con horarios imposibles para los fines de semana!
    Cómo me alegro de haberte descubierto en esta faceta tan interesante...!
    Muchos besos y toda mi admiración. C. A.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay mi Carmencita, me ruborizo al recibir estos bonitos comentarios de alguien como tu. Gracias por tu fidelidad y por tu apoyo. Por creer en mi. Besos

      Eliminar